Gachas Dulces de la Abuela

El otoño ha llegado, la lluvia ha empezado a caer y por lo tanto las temperaturas a bajar. Y aunque el verano me gusta mucho, sin duda el otoño es una de mis épocas favoritas.  En él está mi cumpleaños y ahora también el de Noa… vuelven las mandarinas y también las castañas,  aún mis pies no se quedan fríos como el tempano y por si fuera poco la abuela empieza a hacer migas y gachas…  

Sin duda es asombroso como determinadas comidas solo somos capaces de asociarla a determinados momentos o estaciones del año y las gachas para mí son una  de ellas. Normalmente son típicas del día de los santos (1 de noviembre) y era cuando se solían hacer en casa… pero hace aproximadamente 20 años mi abuelo se murió en esa fecha y por lo tanto mi abuela desde entonces ni la semana antes ni la posterior a la fecha realizaba ningún tipo de comida especial, ya fuera dulce o salada, era y aún es su forma de guardarle luto.

Era algo que de pequeña no entendía e incluso a veces me enfadaba con ella, ahora sin embargo con algo más de cabeza o experiencia, lo veo con otros ojos. Son educaciones distintas e incluso me resulta entrañable que tantos años después siga queriendo guardar esos días para “rendirle tributo” al amor de su vida.


Así que como el jueves pasado ya degustamos las primeras de la temporada… Hoy quiero compartir contigo la receta por si te apetece probarlas. Desde luego no son nada sanas o saludables y encima son de las que se quedan en el culamen… pero un par de veces al año no hacen mucho mucho daño. 

Ingredientes:

Un trozo de Pan (telera a poder ser)
Aceite
2 cucharaditas de Matalauva
4 cucharadas colmadas de Harina 
1 litro de Leche
2 cucharadas de Azúcar.

Elaboración: 

Para empezar ponemos en una sartén honda o en un perol un poco de aceite. Cortamos el pan en cuadraditos y los freímos hasta que están dorados. Una vez estén se retiran a un plato con papel de cocina y se dejan escurrir para que suelten el exceso de aceite.

En ese mismo aceite (si es mucho retirar un poco) añadimos las cucharaditas de matalauva. Si al añadirlas vemos que está muy fuerte el aceite y se puede quemar la matalauva le podemos añadir un chorrito de leche para enfriarlo.

Mientras tanto en el vaso de la batidora mezclamos la leche, la harina y la azúcar, lo batimos así para evitar que se hagan grumos y una vez esté batido lo vamos añadiendo a la sartén junto a la matalauva y el aceite mientras vamos removiendo para que no se pegue. Y seguimos removiendo hasta que adquieren una textura homogénea y consistente, si vemos que queda muy liquido para nuestro gusto podremos añadir un poquito más de harina o en caso contrario añadir un chorreón de leche. 

Una vez esté listo lo echamos en recipientes a nuestro gusto, hondos o llanos, y le añadimos los cuscurros de pan que teníamos escurriendo, un buen chorreo de miel por encima y un poquito de canela.  Dejamos enfriar  y a disfrutar.... =D




Espero que te animes a probarlas y ya me dirás que te parecen

No hay comentarios :

Publicar un comentario