Mi parto deseado, un sueño robado

Hablar de violencia obstétrica en mi caso, igual no es del todo justo para otros casos que se leen, pero si es cierto que realmente fue así como me sentí, no me respetaron a mí, ni respetaron los ritmos, ni el movimiento, ni la intimidad.  Así que al igual que el dolor es dolor sea intenso o leve, dure un segundo o días enteros, mi parto por muy bueno que fuera fue un sueño robado.

Tuve un embarazo maravilloso, sin ningún tipo de complicación y que me permitió realizar una vida totalmente normal hasta el final. Tanto la matrona que lo llevó, como la de preparación al parto, como el tocólogo fueron siempre correctos y aunque faltos de información importante, no puedo tener queja alguna de ellos.

Mi fpp estaba fijada para el 13 de octubre pero como yo suponía paso de largo, el 21 a las 11 de la mañana justo de 41 semanas teníamos cita en monitores y ahí fue donde comenzó mi violación. Al llegar nos pusieron las correas y las mantuvimos durante al menos una hora puesto que Noa estaba durmiendo y no había forma de que despertará, finalmente lo consiguieron y nos dejaron pasar a la segunda parte del reconocimiento. Esta vez con un tocólogo, y fue ahí la primera vez en los 9 meses de embarazo que me mandaron "bajarme las bragas". De primeras una ecografía abdominal para ver que todo estaba bien... 4150 gr según la aproximación y perfectamente encajada.


Tras la ecografía tocaba un tacto, comprobación de que el cuello del útero está borrado y hay un centímetro de dilatación. Sus palabras textuales fueron "la cosa pinta muy bien pero vamos a ayudar un poquito a que vaya mejor". Mientras iba hablando yo intenté interrumpirle con un NO HACE FALTA pero ya era tarde... el dolor que sentí me confirmaba lo que suponía iba a hacer, Maniobra de Hamilton realizada. 

¿Realmente hay que adelantar/ayudar a algo que ya pinta bien? ¿Porque hay que realizar este tipo de maniobras sin consentimiento y previo aviso a la madre, para saber su opinión?

El mismo me dio cita para la inducción el día 24 a la misma vez que confirmaba "pero vamos no vas a llegar, de mañana no pasas, si no es hoy", J al escuchar eso le dijo pero como sabe usted eso, y claro se dio cuenta de lo que había dicho e intento desmentirlo con "vamos es un suponer... luego puede pasar cualquier cosa...."

Yo desde ese mismo momento ya no estaba bien, las molestias iban y venían, había sangrados y más deposiciones de las habituales. Estaba claro que la cosa estaba en marcha pero no se sabía cuánto podía durar, ni si se detendría, así que intentaba mantener la calma y relajarme lo máximo posible.

Una visita de esa misma tarde no me permitió dormir o descansar todo lo que hubiera querido/necesitado. No seamos tontas... y por quedar con la gente bien cedamos en cosas así, nosotras y más en esos días somos lo más importante y tenemos que tener todas las fuerzas del mundo, así que aprender a decir NO! a todo lo que no os apetezca.


A las 20:00 ya casi no había duda de que aquello eran contracciones duraban pocos segundos y su intensidad era leve. Sobre las 22:00 comenzaba La Voz y preparamos algo de cena para verla y distraernos, pero la comida no me entraba... algo en mi cuerpo la rechazaba.

Al darse cuenta J me pregunto qué cuanto duraban y cada cuanto eran… ya que desde el principio le dije que estuviera tranquilo que me ocupaba yo de controlarlas.  Por supuesto cuando llegaba el dolor de lo que menos me acordaba yo era de darle al botón y una vez que terminaba solo quería respirar y tranquilizarme para la siguiente...  Así que como lo único que no quería era que me contagiara su nerviosismo le contesté “son cortas aún”. 

Mi cara no debería de decirle lo mismo y decidió controlar él unas cuentas... 5 contracciones después me dijo: cena algo y vístete que nos vamos duran entre 50 y 60 segundos y son como máximo cada 5 minutos... 

Desde ese momento y hasta las 01:00 que ingrese tengo recuerdos vagos, se que conseguí cenar algo, me duche tranquilamente, me tumbe un rato sobre la cama mientras me vestí y conseguí llegar al coche pero no lo recuerdo con total consciencia. Las contracciones dolían claro que sí pero con las respiraciones y manteniendo la calma es cierto que conseguí sobrellevarlo genial.


Al llegar a urgencias estaba mi madre esperándome en la puerta para acompañarme mientras J buscaba aparcamiento, en ingresos una “amable señora” me pregunto que qué quería y le contesté que creía que estoy de parto, su respuesta instantánea fue:  "Ains madre, estas primerizas… muy buena cara traes tú para estar de parto". 


Yo por mi parte omito cualquier comentario y me centro en lo mío respirar y respirar, tras un rato en la sala de espera me pasan a observación y comprueban lo que yo ya había dicho, estaba de parto y muy bien avanzada casi 6 centímetros de dilatación, así que me mandan directa a paritario y por lo tanto donde empiezan a negárseme derechos.

Pido ir andando a lo que se niegan y me sientan en una silla de ruedas con la excusa de ir más cómoda, cuando en realidad querrían decir más rápido. Al llegar a paritorio, se presentó el matrón que me iba a atender (cierto que súper agradable y un encanto a pesar de todo) y me pregunta que si quiero epidural, le digo que no, que mi intención es tener un parto totalmente natural y que de momento lo llevo muy bien.  Su respuesta fue bueno vamos a poner la vía igual para adelantar tiempo para si luego hace falta.


Me pidió que me tumbará en la camilla para controlar al bebe con los monitores. Pedí al rato que me las quitarán para poder moverme y levantarme ya que los dolores tumbada cada vez eran menos soportables y sobretodo una de las correas me molestaba un montón, pero su respuesta fue rotundamente no, que tengo que permanecer tumbada y con las correas puestas...


En esa posición me empiezo a poner nerviosa y al no conseguir respirar tranquila cada vez sobrellevo peor los dolores, pido ir al baño y así si accede a quitarme los monitores y a que me baje de la camilla. Qué alivio, que tranquilidad, vuelvo a controlar mi cuerpo, mi respiración, el dolor. Me siento en el baño y no me quiero mover de allí... tienen que llamar dos veces a la puerta y pedirme J que saliera para que accediera porque no quería moverme de allí, pero desgraciadamente no me lo permiten. Cabe destacar que dentro del baño había una ducha y dentro de la ducha una silla de partos de las de toda la vida... ambas está claro que no se pueden usar, entonces para que leches estaban allí???

Vuelta a la camilla y a las correas, al dolor, al nerviosismo y a la falta de control. Sobre las 04:00 de la mañana me hace el primer tacto y me dice que estoy de 8ctms que es mi última oportunidad para ponerme la epidural. Le pido llorando que me deje moverme que realmente fuera de esa camilla no la necesito pero vuelve a responderme que no es posible… así que le pido que me deje 15 minutos para pensármelo.

Con lágrimas en los ojos accedo a que me la pongan pero pido que por favor no sea una dosis completa que quiero sentir aunque me alivien el dolor.  Las últimas contracciones me estaban haciendo hiperventilar y con ello me daban ganas de vomitar y si es cierto que tenía la ilusión de un parto totalmente natural y sin epidural, pero lo que tenía más claro aún es que quería disfrutar de mi parto y que si no me dejaban aliviarlo de ninguna otra forma al menos no quería llegar sufriendo de esa manera.

Es cierto que desde ese momento desapareció el dolor, pero la historia sigue siendo como si me la contaran... antes por estar concentrada en respirar y ahora porque cedí los derechos de mi parto a otros.  Era mi cuerpo, notaba cuando tenía una contracción pero la sensación no es la misma, dejé de mandar, les pase los mandos a ellos para que hiciera y deshicieran lo que quisieran, fueron ellos los que decidieron romperme la bolsa cuando ya estaba casi de completa “para animarlo más” y al salir las aguas sucias parar todo teniéndome dos horas limpiando el canal para que todo esté limpio en el expulsivo… y también fueron ellos los que me mandaron que era el momento de empezar a empujar.

Ese momento, por supuesto, no podía ser otro que a las 07:40, uno perfecto para convertirme en mono de feria. Recuerdo ver allí a unas 30 personas observando lo que debería ser algo intimo y de la familia... pero claro el alargar las cosas trae cambios de turno... y si encima la matrona que tiene que ocuparse de mi paritorio (que no de mi) no llega y tiene que venir un 3º "de casillas" como se bautizo el mismo nada más llegar porque viene a recoger mi balón... pues es un suma y sigue de tristeza y de vergüenza.

Por obra del espíritu santo llegó finalmente la que iba a firmar el papel de nacimiento de mi hija, que ni tiempo de decirme su nombre tuvo pero si de coger las tijeras para darme un corte "para que fuera más fácil”. Y así fue como a las 08:05 llegó Noa a este mundo, rodeada de desconocidos que la pudieron mirar a los ojos antes que yo, su madre.  Porque podía llegar a entender que se la llevarán para las aspiraciones por lo de las aguas sucias... pero que justo después no me la devolvieran me partió el alma... es más tuvimos que ser nosotros los que preguntáramos si todo estaba bien.

Así que adiós corte tardío del cordón, adiós piel con piel, adiós primera hora de tranquilidad… 

Todos los allí presentes, esos que no tenían que estar allí si se habían podido acercar a acariciarla o a verla de cerca... pero yo solo tuve derecho a escucharla llorar y no poder mientras abrazarla o calmarla. 

Pero bueno después de esos “minutos” que se me hicieron horas... empezaron a desaparecer todos y se quedaron solo dos preciosas niñas que me cosieron y me trajeron a mi bombón cerquita de mi que es con quien tenía que estar.


Y preguntarás y el padre? pues el padre, después de toda la noche a mi lado sin pegar ojo y viendo que ya todo estaba bien, decidió salir 5 minutos a tomar un café con mi madre y hacer algunas llamadas de rigor, pensando en volver a entrar sin problema… ilusos de nosotros, con el cambio de turno "nadie lo conocía" y total "ya mismo va a salir mejor espere aquí"... así que otro punto más en el que se lucieron de gloria y en el que volvió a brillar por su ausencia la empatía.

Desde entonces no nos hemos vuelto a separar a no ser que haya sido estrictamente necesario. En muchas ocasiones no puedo evitar pensar que esa intensidad de N hacía mí, a no perderme de vista un segundo y a estar pegada lo máximo posible a mí en cualquier momento juntas es causada por esa separación tan horrorosa que sufrimos.  Por suerte la experiencia es un grado y en éste mucho he aprendido.

2 comentarios :

  1. Bueno mujer dentro de lo malo tuviste un parto natural aun con algun inconveniente yo despues de 21 horas una cesarea etc etc, ni su padre pudo estar en el parto ni yo tocarlo , de hecho me lo acaron a eso de las 4:30 de la madrugada y no lo vi hasta las 11:00 del dia siguiente , cambios de turno como tu dices , yo sufri 3 , UCI ,me llevaron a una habitacion vacia donde no habia nadie, ni mis padres ni mi hijo ni mi marido yo sola llena de tubos que me molestaban y sin poder levantarme , pero como como dicen lo bueno se hace esperar, y al final llego, me queda la tranquilidad que aunque a mi no me permitieron tenerlo nada mas nacer , a su padre si y lo llevaron a neotacos para hacer el piel con piel con el

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    1. Exacto Esther, por eso mi comienzo del post... "no es justo" que yo me queje cuando lo hay muchos peores como es tu caso. Pero es que yo sé que podía haber sido maravilloso, podía haber tenido el parto que soñaba y quería y por ellos no dejarme lo perdí.

      No se dan cuenta que esos minutos, horas o días nos pueden marcar para siempre, que nuestro cuerpo tiene todos los sentidos abiertos al máximo para poder estar alerta y captar todo el amor que debe haber. Que es en un proceso tan natural como hacer la digestión, que por supuesto puede tener sus complicaciones y por ello me "siento segura acudiendo a profesionales" para que estén ahí si algo se complica pero no para que lo compliquen ellos...

      Y luego por supuesto está la personalidad la fuerza de la persona, las habrá más sensibles y las habremos más duras, pero a todos nos tratan por igual. Pero como digo si me quejo es para mostrar que si lo mio, yendo tan bien, ya es violencia obstétrica, nos demos cuenta de cuantas barbaridades se viven cada día en los paritorios españoles...

      Me alegro que al menos R pudiera disfrutar de ese piel con piel y si lo bueno se hace esperar y lo malo siempre se olvida :) Un beso preciosa.

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